Diccionario alternativo del social media, primera entrega

Blog. Refrito de libros publicados en papel y cosecha propia del autor/a. Los más ambiciosos aspiraran a ser publicados algún día en formato libro o revista, por lo que tratará de ser algo más original que la media. Aunque ninguno de esos blogueros te lo confesará nunca, pero les delata su alegría contenida cuando te cuentan que tal revista les ha publicado, o que tienen contactos con editoriales.

Cuñao. En Twitter se denomina así a toda persona que en lcuñaaaaaaoa vida real tiene trabajo, de ahí que tenga poco tiempo para ser ocurrente o gracioso. Según los tuiteros, sólo ofrece adulteces,  consejos viejunos y gracias de dudoso gusto. Los tuiteros se ríen de él como los pueblerinos de los de ciudad los veranos cuando éstos van a la alberca. En el fondo de todas las gracietas subyace un gran poso de envidia.

Linkedin. Alguna vez habrás pensado que la oficina de empleo no sirve para nada. No te culpo. Sí lo haré si crees que Linkedin funciona mejor para encontrarte un trabajo. Desengáñate, sólo les sirve a los que no lo necesitan para nada. La gente que encuentra trabajo en linkedin, salvo las excepciones en las que se escudan los altavoces y defensores inconscientes, es justo la que siempre lo encontrará, porque tiene contactos de los de verdad, no los de “enviar un mensaje a fulanito”. Todos los demás, justo los que necesita Linkedin, mejor dicho, sus datos, son justos a los que no se les ha perdido nada allí.

Tuitero. Veinteañero ocurrente que lleva un par de años en la universidad, incluso puede que haya leído dos o tres libros, y que es capaz de hablar con suficiencia inconsciente de cualquier cosa que conozca de oídas en esa red social llamada Twitter.

Alberto Amor Jimenez

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