Diccionario alternativo del social media, segunda entrega

Advergaming. Los expertos en social media tienen que ganarse el pan de algún modo. Una de las excusas para justificar su sueldo, que siempre puede considerarse desproporcionado, aunque trabajen gratis- es inventarse palabras. Esta afición les viene de su época analógica, cuando vivían bien de los grandes presupuestos para marketing y publicidad y tenían que justificarse. En este caso, para dar nombre a una práctica, porque así existe, aunque no exista, o no tenga importancia que no tenga nombre, porque es tan sólo una ocurrencia, – no quiero liarles-, se han inventado esta palabra, que viene nombrar aquellas campañas de marketing en las que se crean juegos como estrategia de promoción. Lo ha adivinado, cualquier ocurrencia, incluso aquello que usted hacía en el pueblo con la ranita, la paja y una pizca de malicia infantil, podría tener un nombre que fusionara palabras en inglés. Seguro que el marketing sacaba provecho de ella.

Alcance Viral. Unidad de medida de una medida que sirve para poco y a muy pocos. Supuestamente consiste en determinar, utilizando la aplicación correspondiente, las veces que una persona ha compartido un video porque se ha equivocado al clicar con el ratón, porque quiere tomar el pelo a su cuñado enviándole un video estúpido, o ha compartido por inercia, porque lo hace todo el mundo y cree que, si no lo hace, alguien saldrá de la pantalla para recriminarle su insolidaridad. O lo que es peor, alguien le freirá a negativos en su canal de Youtube. Horreur.

Analítica web. Pseudociencia, cercana a la quiromancia, que mide datos relacionados con el tráfico a un site. Si usted se los encuentra, y no sabe qué hacer con esos datos, no se preocupe, siempre habrá alguien dispuesto a darle sentido, por un módico precio.

Las explicaciones de estos expertos tienen de bueno la paz interior que ofrecen. Como si el mundo tuviese, de pronto, sentido. Parece razonable, incluso edificante, lo que dice este señor tan rarito, pensará usted. Craso error. Cuando usted vaya a la cuenta de resultados de su negocio, y coteje con la sesuda explicación del tráfico de su web, no entenderá nada, porque lo más probable es que no encuentre ninguna relación. Será demasiado tarde, el pájaro habrá volado. Si ha pagado por el análisis, acepte con deportividad el dinero perdido. Puede que su web tenga un montón de tráfico, y que esté a punto de la bancarrota, o al revés. El experto le diría que eso no funciona así, porque tienen explicaciones para todo. Si usted tiene mucho tráfico, debe tener mucho éxito, porque eso dice esa biblia del social media, llena de dogmas que todos deben cumplir, porque así está escrito en el ciberespacio.

KPIs: Cualquier propietario o autónomo que se precie ya ha caído en esta trampa. Huya de esos imberbes recién licenciados en marketing y publicidad que le recomiendan que debe compartir fotografías y videos de su negocio en Facebook. Lo más probable es que usted no esté para perder tiempo, pero la retórica de los expertos puede ser muy persuasiva, y verse involucrado en una espiral que no le conducirá a ningún sitio. Le afirmarán que es conveniente medir, con herramientas impronunciables, las veces que alguien ha clicado en el botoncito de lique, porque así sabrá cómo aumentar el volumen de su negocio, dirá. Puede usted mandarle, de mi parte y la suya, al lugar más lejano que se le ocurra. Créame, su Karma aumentará en cien puntos si lo hace.

Karma. Nivel de implicación, o autoengaño, como usted prefiera, que aplica una conocido agregador de noticias para indicar el tiempo que usted pierde en su plataforma compartiendo y buscando contenidos que podría encontrar en un buen libro

 

Alberto Amor Jimenez

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