Dile a Marie que la quiero

Dile a Marie… se lee rápido y fácil. Es una lectura recomendable para los primeros días de nuestras vacaciones. No aspira a más que a entretener, o eso espero. Los lectores acostumbrados a best seller que se dilatan en páginas y páginas de matices intrascendentes la definirán como novela “corta”. En realidad tiene trescientas sesenta y cinco páginas; más que suficiente para desarrollar una historia como la que se cuenta, sin muchos matices y personajes que podrían ser la misma persona con distinto nombre.

La división en capítulos cortos me parece acertada. Podría escribirse un guion de cierto éxito para el cine, medio tan acostumbrado a sacar partido en taquilla de los clichés e imaginarios comunes en torno a las historias bélicas. El bosquejo de los personajes, ejecutados con sencillez, va en consonancia con la historia. En cuanto al marco histórico, no incurre en errores o incorrecciones, simplemente porque tiene la precaución de no meterse en berenjenales innecesarios, fijando unas cuantas fechas clave para situar al lector y dejándolo ahí.

La novela transcurre durante una época “convulsa”, según reza la contraportada del libro. Podríamos pensar que, en base a esto, nos vamos a encontrar un drama que nos golpeará emocionalmente desde las primeras páginas. No sé si uno ya ha adquirido cierta coraza, cinismo o, simplemente, espera algo más que una historia que se nos presenta de hondura y se queda en lo superficial del puro entretenimiento.

Espero que la intención no vaya más allá de contar los avatares y escenas almibaradas en tiempos de guerra. Uno tiene la sensación de haber visto o leído historias muy parecidas a ésta, por lo que la originalidad no será el fuerte de esta novela. Amores en entornos bélicos, infancias rodas, abandonos, vuelta al hogar perdido después de años, y el añadido de un bucólico y, a la vez, brutal entorno rural. Un combo que no puede fallar. Si la intención era esa, creo que lo ha conseguido.

 Rey, Jacinto, Dile a Marie que la quiero, Penguin Random House, Suma de letras, 2016.

Alberto Amor Jimenez

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