Medios de información que desinforman

Flickr: gaelx

Comienzo con este artículo la nueva sección que tendrá como sustento los libros que voy leyendo o consultando para mis trabajos o momentos de ocio. De uno u otro modo, los considero provechosos, aunque no voy a añadir… como para plasmarlos en el blog, porque son los blogs los que deben ser, o no, dignos de salir en letra impresa, no al revés. Si no lo has entendido vuelve a leer desde el principio recordando el título de esta sección “Un libro, 50 blogs”.

Entramos un poco tarde porque el asunto de Gamonal lleva tiempo en los medios. Pero aquí no persigo la inmediatez, sino el aporte de lo que los medios de consumo masivo, que se dedican más a entretener, cuando no a desinformar, no dan, sea por descuido, negligencia o simple mala intención, que de todo hay.

Si han visto la televisión, ya conocerán algunos datos, aunque no todos, ni siquiera los más importantes. Y ha eso me refería, pues son los que nos servirían para contextualizar la noticia y entender por qué un barrio ha llegado a este grado de indignación. Las cosas no surgen en un chispazo, sino que pueden estar macerándose durante décadas, como es el caso que nos ocupa.

Los medios de comunicación tienen unas particularidades, sobre todo los audiovisuales, que les hace incompatibles con la información de verdad –paradoja que no voy a explicar ahora-, su inmediatez y su necesidad de competir en el mercado de un bien que, según la Constitución, es un derecho que la ciudadanía tiene que poder ejercer, como es la información, le hace convertirse en un boceto de información, más que en información misma. Eso y la propia competencia entre medios, además de que los dueños de éstos sean los actores principales de la actualidad que manejan los medios de comunicación, hacen que el ciudadano tenga cada vez más complicado, sobre todo si no posee los instrumentos culturales adecuados para saber qué pasa en el mundo que le toca vivir.

Debido a lo anterior, para conseguir esa difícil tarea de aprehender la información hay que recurrir a los libros, las hemerotecas y otros tantos recursos, muchos de ellos disponibles gracias a las nuevas tecnologías. Pero eso es complicado, pesado y lleva demasiado tiempo, de ahí que los medios de comunicación y sus dueños, implicados de manera directa en los problemas que aquejan a la ciudadanía, se lleven el gato al agua a la hora de desinformar a la ciudadanía en favor de sus intereses particulares.

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Méndez Pozo en San Lorenzo de El Escorial como ponenten en el curso Información, desinformación… inquietante cuando menos

De las protestas del barrio de Gamonal en Burgos, aparte de la prescindible información de los medios audiovisuales generalistas, ya ha escrito, por ejemplo, Ignacio Escolar, añadiendo los datos[1] más importantes.  Lo que sigue ahora es la información imprescindible que serviría de introducción para tratar de comprender las noticias que nos llegan sobre Gamonal, teniendo en el horizonte siempre esos medios de comunicación que nos bombardean con sus visión del asunto desde su posición de interesados, e implicados, debido a sus conexiones con las personas, empresas u organismos implicados en ello.

Sobre todo nos interesa ahora el nombre que los medios audiovisuales, los que consume la mayoría de la ciudadanía alienada y manipulada por los intereses particulares de personas como nuestro protagonista de hoy no ha citado: Miguel Méndez Pozo. La figura del dueño de Promecal, Grupo de empresas nacido en el año 2000, es dueño de numerosos medios impresos en las provincias de Castilla y León y Castilla la Mancha. Además de poseer medios audiovisuales como la Radio y  televisión de Castilla y León, tiene conexiones políticas que se han extendido por toda la Comunidad autónoma de Castilla y León, llegando hasta Castilla la Mancha. A estas dos comunidades tenemos que añadir Navarra, donde posee Canal 6 Navarra, por ejemplo.

Este empresario, que no es otra cosa que un constructor poseedor de medios de comunicación autonómicos donde ejerce su actividad empresarial, también tuvo participación en el pastel que supuso la feliz idea del gobierno de José María Barreda de construir un aeropuerto en Ciudad Real. Como podemos ver, no se trata de ideología, sino de dinero. Por supuesto, como no podía ser de otro modo, también está relacionado con la trama Gürtel a través de su socio José Luís Ulibarri, que es el que está implicado de manera directa, a través de sus empresas.

Antonio Miguel Méndez Pozo fue condenado por la Audiencia de Burgos, junto a varios ediles del Partido Popular,  a nueve años de cárcel en 1992, por falsedad en documento público y privado, estafa y desacato. Eso hecho no fue ningún obstáculo para que después de todo eso se convirtiera en una influencia omnipresente. En el año 2000 funda Promecal, grupo que posee el Diario de Ávila, el Diario de Burgos, el Diario Palentino, el Diario de Valladolid, así como, ya en Castilla la Mancha la Tribuna de Albacete, Toledo, Puertollano y Ciudad Real. En audiovisual posee el 50% de las acciones de la empresa que explota la licencia privada de TDT de la Radio Televisión de Castilla y León. Posee también una agencia de noticias –ICAL- y sus propios talleres de impresión, donde imprime alguna parte de sus publicaciones el Grupo Prisa[2]. Además, la publicidad de sus periódicos está gestionada por Gestión de Medios, empresa de Prisa.

Por supuesto, algo que  no ha aclarado Ignacio Escolar en su artículo, la mayoría de esas empresas que conforman el entramado del grupo en modo matriuska, están a nombre de otras personas, sus hijos Miguel y Gregorio Méndez Ordoñez. Como es de imaginar, es un personaje bien relacionado, como ya hemos dicho, teniendo conexiones tanto con los gobiernos del PP en Castilla y León como del PSOE en Castilla la Macha durante la anterior legislatura.

Tras ser condenado en el año 1992 estuvo inhabilitado para concurrir a licitaciones públicas, lo que no ha sido ningún obstáculo para que lo hiciera a través de las empresas a nombre de sus hijos, incluso utilizando empresas fantasma, que no siquiera estaba registrada en la Seguridad Social ni tenía trabajadores, como fue el caso de unas obras para el Ayuntamiento de Boadilla del Monte en Madrid.

Una vez conocida la historia, de la manera más sencilla y directa posible, estamos en disposición de comprender qué está pasando. Aún quedan algunas cuestiones, relacionadas con los hechos concretos, pero eso ya se lo dejo a ustedes.


[2] Traficantes de Información, Pascual Serrano, Ediciones Akal, Madrid, 2010.

 

Alberto Amor Jimenez

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